sábado, 27 de diciembre de 2008

El Rick haciendo tamales

Sigo de vacaciones en Acapulco con mis papás, pero ahora me pusieron a hacer tamales. Lo curioso de estos tamales es que no son los clásicos tamales de hoja de maíz. Estos se hacen con hojas de árbol de plátano. Por lo general las personas del norte de México no los conocen, ya que son más saboreados en el sur del país. Aquí una pequeña crónica de su preparación:


Empezamos preparando las hojas. Se hacen pasar por el fuego directamente para que la hoja se ablande y quede flexible, ya que cada tamal debe doblarse cuidadosamente en un pequeño paquete.


Después las hojas se recortan en forma de rectángulos ya que darán forma a los tamales ya empaquetados.


Ya que las hojas están listas, podemos preparar la masa de los tamales. Es una combinación de masa de maíz sazonada con "ciertos" ingredientes (derechos reservados de la cocina de mi jefa). Se prepara en batidora como se muestra y se le agrega una salsa especial. Estos tamales normalmente se hacen de pollo, así que previamente el pollo ya cocido debe estar también sazonado la misma salsa que se usa para la masa.


Ahora bien, usando manteca de cerdo, se engrasan las hojas de plátano que previamente ya habíamos preparado.
Nótese también que la masa que previamente se ha batido ahora se usa para formar pequeñas bolas de masa.


Estas bolas de masa se extienden cuidadosamente sobre la hoja de plátano lo suficiente como para formar una capa de masa sobre la hoja.


Sobre la masa extendida se coloca el pollo guisado.


Después se dobla la hoja de plátano en 4 partes como quien cierra un sobre de correspondencia.


Deben quedar doblados como en la foto.

Después se acomodan en una vaporera de forma tal que van formando un cuadro dentro de la olla.


Se ponen a cocer y listo!!

lunes, 22 de diciembre de 2008

Llegaron las vacaciones

El pasado 21 de Diciembre llegué a Acapulco a pasar parte de mis vacaciones con mi familia. La otra parte de mis vacas las pasé en compañía de alguien muy especial para mí.


Básicamente en Acapulco sólo echo flojera... me consienten con mi comida favorita y francamente me la paso perdiendo el tiempo o bien leyendo un libro (esta temporada le toca a Brisingr de Christopher Paolini). Bien merecido descanso después de un año muy agitado donde no tomé ni un sólo día de vacaciones.

Pero no es cierto, no echo del todo la flojera, y he aquí la prueba: a continuación la prueba fehaciente de que además de descansar, también hago cosas de provecho como un delicioso pan que me enseñó a hornear mi abuelita desde que era yo chavito.


No puedo poner cantidades ni procedimiento exacto (además de que no mostraré el ingrediente secreto), pero creo que será prueba suficiente para que vean que por lo menos de pan no me moriré de hambre, jejeje.

1. Los ingredientes: hay que echarle ganas, o sea, muchos huevos, harina, mantequilla, polvo para hornear, una naranja y como diría Celia Cruz ¡azúcar!
Todos los ingredientes son cuidadosamente seleccionados y adquiridos en los almacenes de más alta plusvalía y calidad. O sea, todo lo compramos en el mercado.



2. Ahora hay que rayársela a la naranja... parece raro, pero hasta la cáscara se utiliza.



3. Ahora preparamos los huevos, ¡hay que partírselas a todos!



4. Aquí mi jefecita se encarga de pesar la harina y posteriormente el azúcar.



5. Batimos todo, menos una parte de los ingredientes. No puedo revelar más porque me deshereda mi abuela. ¡Gulp!



6. Ahora a batir todo con la harina para dar forma a la masa.



7. Hasta que la masa quede bien cremosita, tal como mi abuela siempre me decía.



8. Ahora todos al horno... bueno, no todos, nada mas los panes, jejeje.



9. Una hora después, tenemos la recompensa:un pan suave y delicioso. ¿Quién quiere una rebanada?