
El día de hoy cuando manejaba de regreso a mi casa después de un día de trabajo, me llamó la atención ver que la "vía rápida" que normalmente tomo todos los días estaba bastante lenta y de rápida sólo le quedaba el nombre.
Alcancé a ver unos conos anaranjados y lo primero que me vino a la mente, es que tal vez había pasado un lamentable accidente. Cuando me incorporé a la circulación de dicha vía rápida, una camioneta, que salió de improviso, quiso meterse en el carril al que yo estaba entrando, pero al final frenó y pude pasar y no pasó una desgracia. Cuando me dí cuenta, dicha camioneta venía al mando de una dama.
Poco después me dí cuenta de que la lentitud de la vía rápida se debía a que estaban pavimentándola, jejeje.
Sin embargo, dicho incidente me hizo recordar una plática que tuve con unos amigos del trabajo, una plática de esas de sobremesa. Hablamos de por qué pareciera ser que hay más mujeres involucradas en accidentes de tránsito que hombres. Y esto lo supimos porque una de las personas que estaban sentadas a la mesa es paramédico de la Cruz Roja y nos ha dicho que, en sus guardias, son significativamente más las mujeres involucradas en un accidente de tránsito que los hombres.
Viendo esta situación puramente desde un ángulo científico, reflexivo y nada machista, pudiera haber varias explicaciones muy sencillas, lo que es muy común cuando se presenta un dilema existencial: "la respuesta más sencilla es casi siempre la correcta".

Aludiendo a ese estudio, está demostrado que los hombres tendemos a tener una mejor percepción del entorno espacial. Es decir, calculamos un poco más rápido todo lo que se refiere a la ubicación de un objeto en el espacio. Traducido a los hábitos de manejo, los hombres calculamos mejor si la libramos o le pegamos al carro de enfrente cuando manejamos (y al de al lado, al del otro y al de atrás). Esto pudiera explicar por qué nuestro amigo paramédico de la benemérita Cruz Roja nos ha confiado, que la excusa más recurrente que escucha cuando atiende a una dama en un accidente de tránsito es esta: "...es que pensé que sí la libraba...".

Lo anterior sucede normalmente en una sociedad donde las reglas de la caballerosidad aún se practican, y afortunadamente en México por lo menos las seguimos practicando. No todos, pero todavía habemos muchos que sí las practicamos. Es precisamente esto de darle el paso a una dama la razón de por qué las damas que manejan un auto normalmente tienden a no dar el paso a nadie, o bien se impactan con alguien más. Lo que sucede es que las damas están habituadas a que les den el paso. Y esto obviamente lo traducen cuando están manejando. El problema es que al manejar, la caballerosidad sigue existiendo, pero dejan de haber diferencias entre los sexos, y cuando te enteras de que quien maneja es una dama, ya es demasiado tarde.

No es que los hombres manejen mejor que las mujeres ni que las mujeres manejen mejor que los hombres. Simplemente es cuestión de actitudes. He conocido mujeres muy buenas para manejar y hombres tan brutos que deberían incluso prohibirles salir a la calle en patineta.

Si hicieran eso, lo más seguro es que ayudarían a reducir sus posibilidades de tener un accidente y vivirían más felices, ayudando a que la machista y tonta frase ¡Tenía que ser vieja! desaparezca poco a poco por lo menos del léxico de los mexicanos.
Nota final: casi ninguna de estas fotos son reales, sino fotomontajes. He aquí un ejemplo de la vida real, de un accidente donde el que manejaba era un hombre:
http://www.eldiario.com.mx/nota.php?notaid=fd5a6127203f254567ce1b8103dc01a3