Llegamos al final de los intentos fallidos. Anteriormente ya relaté los infructuosos primero y segundo intentos para tener los sistemas operativos Windows XP Professional y Ubuntu (Linux) instalados en mi computadora y disponibles para arrancar el que yo quiera.
El tercer intento, está basado en una serie de tutoriales muy bien presentados por una revista en línea llamada apc Magazine. Los siguientes pasos están basados específicamente en el tutorial donde toman en cuenta que Windows XP ya está instalado en la computadora y se llevará a cabo la instalación de Ubuntu. Al igual que en las ocasiones anteriores, el resultado de este procedimiento en mi caso personal fue el siguiente:

- Respaldar datos importantes en un lugar seguro. Desde la primera vez mis datos ya estaban respaldados por lo que este paso pues lo hice de volada.
- Crear una única partición en el disco duro principal.
- Instalar Windows XP Professional Service Pack 3 otra vez.
- Defragmentar la unidad.
- Una vez que Windows está instalado y funciona correctamente y está defragmentado, insertar el CD de Ubuntu y reiniciar la computadora.
- Iniciar la instalación de Ubuntu.
- Responder a las ventanas de ubicación, lenguaje, etcétera hasta llegar a la ventana de la partición de disco duro.
- En la ventana de partición de disco duro, selecccioné "Guided - Resize SCSI2 (0,0,0), partition #1 (sda) and use freed space". Ajuste el tamaño de la partición de Windows y dejé espacio para Ubuntu.
- Continuar la instalación de Ubuntu y listo.
Conclusión
Después de haber intentado 3 veces usando procesos diferentes la misma instalación, decidí que no lo volvería intentar y analizaría los 3 escenarios y cambiaría el paradigma.
Me di cuenta de que en las 3 ocasiones siempre reduje el espacio que Windows ocupaba y cómo en las 3 ocasiones el proceso dañó la instalación de Windows. También constaté que Ubuntu (Linux) es un sistema operativo mucho más robusto que Windows a la hora de llevar a cabo este tipo de procesos "avanzados" ya que en las 3 ocasiones que Windows tronó, Ubuntu en cambio siempre funcionó correctamente.
Por lo tanto decidí que el cambio de paradigma consistiría ahora en que Linux estaría instalado primero en la computadora y Windows sería el nuevo inquilino y el que tendría que ajustarse a las reglas del juego impuestas por Ubuntu al instalarse primero.
¿El resultado? Sólo lo tuve que hacer una vez y terminaron mis pesadillas. Así que ya se imaginarán que el cambio de los factores sí altero el producto: ¡Éxito!
En la siguiente entrada de este blog, la receta infalible para poder instalar Windows y Linux en tu computadora y arrancar el que te dé la regalada gana y poder ver tus archivos desde uno u otro sistema operativo.
Después de haber intentado 3 veces usando procesos diferentes la misma instalación, decidí que no lo volvería intentar y analizaría los 3 escenarios y cambiaría el paradigma.
Me di cuenta de que en las 3 ocasiones siempre reduje el espacio que Windows ocupaba y cómo en las 3 ocasiones el proceso dañó la instalación de Windows. También constaté que Ubuntu (Linux) es un sistema operativo mucho más robusto que Windows a la hora de llevar a cabo este tipo de procesos "avanzados" ya que en las 3 ocasiones que Windows tronó, Ubuntu en cambio siempre funcionó correctamente.
Por lo tanto decidí que el cambio de paradigma consistiría ahora en que Linux estaría instalado primero en la computadora y Windows sería el nuevo inquilino y el que tendría que ajustarse a las reglas del juego impuestas por Ubuntu al instalarse primero.
¿El resultado? Sólo lo tuve que hacer una vez y terminaron mis pesadillas. Así que ya se imaginarán que el cambio de los factores sí altero el producto: ¡Éxito!
En la siguiente entrada de este blog, la receta infalible para poder instalar Windows y Linux en tu computadora y arrancar el que te dé la regalada gana y poder ver tus archivos desde uno u otro sistema operativo.