miércoles, 18 de marzo de 2009

$KY: demasiado caro para lo poco que ofrece

Después de más de 5 años de estar pagando mes con mes la renta del servicio de televisión de paga más caro de México, por no decir el único servicio de TV satelital (al menos legal) que tenemos, llegué a la conclusión de que estaba tirando el dinero.

El paquete básico de $KY cuesta mas de 400 pesos al mes. Además hay que pagar una anualidad desglosada como en 4 mensualidades, por lo que pagas más de 500 pesos durante 4 meses en el año. Dicha anualidad sirve para cubrir gastos de seguro contra daños del aparato o bien los gastos de cambio de domicilio (1 gratis al año) que pudieras llevar a cabo.

Sin embargo, no tienes ni un solo canal en alta definición y ni luces de que vayan a ofrecerlos.

Por otro lado, recientemente quise ver un partido de los Indios de Ciudad Juárez y para mi sorpresa, el bendito partido estaba disponible sólo en pago por evento, costaba mas de 200 pesos contratarlo, pero eso sí, todos los demás partidos sí estaban disponibles en los demás canales de $KY.

O sea, que ¿aparte de pagar como idiota todavía quieren más dinero?

Investigué otras opciones de televisión de paga en mi ciudad y para mi sorpresa hay un servicio que cuesta 160 pesos, mucho menos de la mitad de lo que cobra $KY, y además ofrece los únicos diecitantos canales que al final de cuentas son los únicos que veo, de toda la sarta de canales inútiles que ofrece $KY.

Obviamente hay uno que otro que no está en el servicio de la competencia, pero creo que puedo vivir sin ellos.

Entonces decidí llamar a los de $KY para cancelar mi cuenta. Tardé más de 30 minutos para que el fulano que me atendió se dignara a llevar a cabo mi cancelación. Me ofreció una variedad de promociones, descuentos, promesas, el sol, la luna y las estrellas con tal de que no cancelara mi servicio de $KY. Pero nada de lo que me dijo le sirvió. Lo mejor de todo es que me pude desahogar y le dejé saber lo caro que estaba su servicio, lo poco que ofrecían, la falta de contenido de canales en alta definición y una vez más, lo caro que estaba.

Es lo malo de que $KY en México no tenga competencia de ningún tipo. Pero me imagino que no he de ser el único que está cancelando su servicio de $KY, dado que el fulano estaba preparado con un sinfín de opciones "cocowash".

Y por otro lado, con la compañía de la competencia me dieron un tiempo de instalación de 15 a 20 días debido al alto número de contrataciones nuevas que están teniendo.

No me extraña, a como está la situación, hay que tener cuidado donde ponemos nuestros devaluados pesos.

sábado, 27 de diciembre de 2008

El Rick haciendo tamales

Sigo de vacaciones en Acapulco con mis papás, pero ahora me pusieron a hacer tamales. Lo curioso de estos tamales es que no son los clásicos tamales de hoja de maíz. Estos se hacen con hojas de árbol de plátano. Por lo general las personas del norte de México no los conocen, ya que son más saboreados en el sur del país. Aquí una pequeña crónica de su preparación:


Empezamos preparando las hojas. Se hacen pasar por el fuego directamente para que la hoja se ablande y quede flexible, ya que cada tamal debe doblarse cuidadosamente en un pequeño paquete.


Después las hojas se recortan en forma de rectángulos ya que darán forma a los tamales ya empaquetados.


Ya que las hojas están listas, podemos preparar la masa de los tamales. Es una combinación de masa de maíz sazonada con "ciertos" ingredientes (derechos reservados de la cocina de mi jefa). Se prepara en batidora como se muestra y se le agrega una salsa especial. Estos tamales normalmente se hacen de pollo, así que previamente el pollo ya cocido debe estar también sazonado la misma salsa que se usa para la masa.


Ahora bien, usando manteca de cerdo, se engrasan las hojas de plátano que previamente ya habíamos preparado.
Nótese también que la masa que previamente se ha batido ahora se usa para formar pequeñas bolas de masa.


Estas bolas de masa se extienden cuidadosamente sobre la hoja de plátano lo suficiente como para formar una capa de masa sobre la hoja.


Sobre la masa extendida se coloca el pollo guisado.


Después se dobla la hoja de plátano en 4 partes como quien cierra un sobre de correspondencia.


Deben quedar doblados como en la foto.

Después se acomodan en una vaporera de forma tal que van formando un cuadro dentro de la olla.


Se ponen a cocer y listo!!

lunes, 22 de diciembre de 2008

Llegaron las vacaciones

El pasado 21 de Diciembre llegué a Acapulco a pasar parte de mis vacaciones con mi familia.


Básicamente en Acapulco sólo echo flojera... me consienten con mi comida favorita y francamente me la paso perdiendo el tiempo o bien leyendo un libro (esta temporada le toca a Brisingr de Christopher Paolini). Bien merecido descanso después de un año muy agitado donde no tomé ni un sólo día de vacaciones.

Pero no es cierto, no echo del todo la flojera, y he aquí la prueba: a continuación la prueba fehaciente de que además de descansar, también hago cosas de provecho como un delicioso pan que me enseñó a hornear mi abuelita desde que era yo chavito.


No puedo poner cantidades ni procedimiento exacto (además de que no mostraré el ingrediente secreto), pero creo que será prueba suficiente para que vean que por lo menos de pan no me moriré de hambre, jejeje.

1. Los ingredientes: hay que echarle ganas, o sea, muchos huevos, harina, mantequilla, polvo para hornear, una naranja y como diría Celia Cruz ¡azúcar!
Todos los ingredientes son cuidadosamente seleccionados y adquiridos en los almacenes de más alta plusvalía y calidad. O sea, todo lo compramos en el mercado.



2. Ahora hay que rayársela a la naranja... parece raro, pero hasta la cáscara se utiliza.



3. Ahora preparamos los huevos, ¡hay que partírselas a todos!



4. Aquí mi jefecita se encarga de pesar la harina y posteriormente el azúcar.



5. Batimos todo, menos una parte de los ingredientes. No puedo revelar más porque me deshereda mi abuela. ¡Gulp!



6. Ahora a batir todo con la harina para dar forma a la masa.



7. Hasta que la masa quede bien cremosita, tal como mi abuela siempre me decía.



8. Ahora todos al horno... bueno, no todos, nada mas los panes, jejeje.



9. Una hora después, tenemos la recompensa:un pan suave y delicioso. ¿Quién quiere una rebanada?

viernes, 26 de septiembre de 2008

Instalando Win XP y Ubuntu: Tercer intento

Llegamos al final de los intentos fallidos. Anteriormente ya relaté los infructuosos primero y segundo intentos para tener los sistemas operativos Windows XP Professional y Ubuntu (Linux) instalados en mi computadora y disponibles para arrancar el que yo quiera.

El tercer intento, está basado en una serie de tutoriales muy bien presentados por una revista en línea llamada apc Magazine. Los siguientes pasos están basados específicamente en el tutorial donde toman en cuenta que Windows XP ya está instalado en la computadora y se llevará a cabo la instalación de Ubuntu. Al igual que en las ocasiones anteriores, el resultado de este procedimiento en mi caso personal fue el siguiente:
Y esta es la receta del fracaso:
  1. Respaldar datos importantes en un lugar seguro. Desde la primera vez mis datos ya estaban respaldados por lo que este paso pues lo hice de volada.
  2. Crear una única partición en el disco duro principal.
  3. Instalar Windows XP Professional Service Pack 3 otra vez.
  4. Defragmentar la unidad.
  5. Una vez que Windows está instalado y funciona correctamente y está defragmentado, insertar el CD de Ubuntu y reiniciar la computadora.
  6. Iniciar la instalación de Ubuntu.
  7. Responder a las ventanas de ubicación, lenguaje, etcétera hasta llegar a la ventana de la partición de disco duro.
  8. En la ventana de partición de disco duro, selecccioné "Guided - Resize SCSI2 (0,0,0), partition #1 (sda) and use freed space". Ajuste el tamaño de la partición de Windows y dejé espacio para Ubuntu.
  9. Continuar la instalación de Ubuntu y listo.
Conclusión

Después de haber intentado 3 veces usando procesos diferentes la misma instalación, decidí que no lo volvería intentar y analizaría los 3 escenarios y cambiaría el paradigma.

Me di cuenta de que en las 3 ocasiones siempre reduje el espacio que Windows ocupaba y cómo en las 3 ocasiones el proceso dañó la instalación de Windows. También constaté que Ubuntu (Linux) es un sistema operativo mucho más robusto que Windows a la hora de llevar a cabo este tipo de procesos "avanzados" ya que en las 3 ocasiones que Windows tronó, Ubuntu en cambio siempre funcionó correctamente.

Por lo tanto decidí que el cambio de paradigma consistiría ahora en que Linux estaría instalado primero en la computadora y Windows sería el nuevo inquilino y el que tendría que ajustarse a las reglas del juego impuestas por Ubuntu al instalarse primero.

¿El resultado? Sólo lo tuve que hacer una vez y terminaron mis pesadillas. Así que ya se imaginarán que el cambio de los factores sí altero el producto: ¡Éxito!

En la siguiente entrada de este blog, la receta infalible para poder instalar Windows y Linux en tu computadora y arrancar el que te dé la regalada gana y poder ver tus archivos desde uno u otro sistema operativo.